Hola Kike:

Espero que estés bien. No he pensado en hacer un escrito tan formal por mi falta de tiempo, sin embargo, al escribirte, intentaré responder a tus inquietudes.

Primeramente te cuento que antes de venir de Dominicana ya venía pensando en la idea de crear un MJD, pero la realidad encontrada me hizo frenar y conocer la situación en la que me encontraba. Ya han pasado casi 3 años. Un día estaba compartiendo con Porfirio, un fraile diácono, panameño, que vive aquí en la comunidad de Managua. Juntos pensamos en la posibilidad de iniciar el movimiento, teniendo ambos una idea de lo que es el MJD en RD y en Centroamérica.

Pusimos un día para analizar mejor esta posibilidad y quedamos en recopilar algunos datos para enterarnos mejor acerca del movimiento. En esta primera reunión elaboramos una carta para difundirla en diferentes parroquias y ambientes donde pudiéramos captar a jóvenes inquietos que desearan conocer el proyecto. Y así lo hicimos. Por lo menos contábamos con los jóvenes que estaban de alguna manera involucrados en la pastoral con nosotras, Misioneras Dominicas, también con los jóvenes con quienes los frailes tenían contacto. Luego nos surgió la idea de involucrar a Alma, una de las Hermanas Dominicas de la Presentación, que tienen presencia en Ciudad Sandino, un municipio del Departamento de Managua.

Antes de la fecha prevista para el primer encuentro, nos reunimos los tres a planificar la reunión. Como no teníamos una gran certeza acerca de cómo funcionaba el movimiento, quedamos de llevar a cabo la convocatoria y presentar la Orden con todas sus ramas. Elaboramos una propuesta, diseñamos el proyecto, nuestro deseo fue ofrecer la espiritualidad dominicana como alternativa de vida para cada uno de los jóvenes. Teníamos la esperanza de que iba a funcionar porque nuestros jóvenes tienen inquietud de buscar un sentido para su vida.

Desde un primer momento quedamos claro que seríamos el equipo animador, pero que los jóvenes tendrían que ir ganando en autonomía, sin que los dejemos de apoyar y acompañar. Pensamos que podríamos trabajar juntos a lo largo de este año con el fin de lograr integración entre nosotros y de ir infundiendo en ellos, a través del estudio y la reflexión, la identidad dominicana. Percibimos que en el próximo año, y por sectores, los grupos se reúnan con los líderes que se vayan destacando y luego tener encuentros periódicos.

El domingo 9 de mayo fue el primer encuentro. Nos reunimos en Managua, en la casa de los frailes dominicos, pero pensábamos ir rotando de lugar. La casa estaba muy bien decorada con afiches, y frases relativas al momento. Fueron llegando los jóvenes y nos juntamos 30 personas de diferentes parroquias. El tema preparado fue muy acogido por parte de los jóvenes y quedaron entusiasmados con la propuesta. El encuentro fue muy positivo.

Con los resultados obtenidos, y estando el grupo presente, quedamos en otra fecha para un segundo encuentro en el mes de junio. Igual vinieron los jóvenes con muchas ganas, más confianza y más participación en la dirección del encuentro. Esta vez tuvimos la primera misa como grupo. Nos reunimos desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. Solemos llevar merienda para compartir. Así ha sido la cosa, ya llevamos el tercer encuentro. Cada día vamos dando un paso más, pero unidos.

En el encuentro de agosto celebramos el día de Domingo. Aprovechamos el Congreso de los Historiadores Dominicos, quienes nos hablaron acerca de la historia de nuestros santos. También participamos juntos de una obra de teatro remitida al siglo XVI, posteriormente compartimos con toda la familia dominicana y fue la primera presentación oficial del MJD. Una joven mexicana presente en el congreso, y perteneciente al MJD de México, nos estuvo hablando y animando, contándonos su experiencia de trabajo.

Sentimos que el proceso es lento, y que tenemos que crecer en compromiso, pero tenemos claro que no podemos quemar etapas y que estos son los primeros pasos que se van consolidando. Cuando nos reunimos como equipo vimos la necesidad de seguirnos informando y buscar relación con otros grupos. De ahí que me decidiera a escribirte para pedirte más información acerca del Movimiento, también Porfirio y Alma están investigando más, buscando contacto. Yo le reenvié el correo tuyo al fraile y le informé a la hermana de lo que me habías dicho. Ellos y yo también estamos muy contentos porque queríamos darle más formalidad al grupo.

Ahora seguiremos el plan que tú nos señalas y eso nos permitirá estar en comunión. El domingo 12 del mes que viene nos reuniremos nuevamente. También hemos pensado, antes que termine el año, armar un campamento para integramos y hacer la división formal por sectores con el fin de que el año entrante se reúnan desde las diferentes parroquias a las que pertenecen.

Con relación a la reunión que me dices en Guatemala para el año que viene, pues lo miro genial. Es una forma de crecer, de dar ánimo. Algunas veces cuando ya entramos en edad, pues hay que agacharse y pensar un poco como jóvenes, a esos chavalos les encantaría poder juntarse y compartir experiencias. Te comento algo: para los centroamericanos no es nada del otro mundo cruzar las fronteras, no es un sacrificio tan grande porque no necesitan visa, y el pasaje por tierra es barato. No sé si ya febrero está encima. Yo tengo vacaciones en noviembre hasta febrero, pero ese no es el caso. A la chavala mexicana le oí comentar una inquietud de hacer una reunión en Costa Rica, pero para los nica ese país es palabra mayor porque tienen que sacar visa, y es muy difícil que le den pase por la realidad conflictiva entre los dos países. Honduras se presenta mucho más cómodo, porque cuesta menos. Recuerda que Nicaragua es el país más pobre de la zona.







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